Las tormentas geomagnéticas pueden provocar graves afectaciones sobre los sistemas eléctricos de potencia, tal como paso en el 1989 con el apagón de Hydro-Quebec o en el 2003 con la destrucción de varios transformadores importantes de la red eléctrica de Sudáfrica. Las tormentas magnéticas son producidas por la actividad solar y generan unas intensidades inducidas geomagnéticamente por el neutro de los transformadores de las líneas de transmisión de energía eléctrica. Éstas intensidades al ser prácticamente de corriente continua pueden provocar la saturación de los núcleos de los transformadores de potencia y causarles o bien daños irreparables o bien envejecimiento prematuro. El efecto de las tormentas geomagnéticas sobre la red eléctrica en España podría ser similar al de otros países de latitudes similares, como es el caso de Sudáfrica, aunque no ha sido estudiado hasta el momento. Las tormentas magnéticas tienen una mayor probabilidad de aparecer en los máximos de la actividad solar o justo después de ellos (en el ciclo actual el máximo se producirá en julio de 2012). Por tanto es de especial interés hacer el estudio y empezar el registro del efecto de las tormentas magnéticas justo antes de este máximo para poder adoptar las precauciones pertinentes.